Me han preguntado ¿Qué quieres en la vida?

Pero Margarete; ¿Qué quieres en la vida?...
Es algo simple, codiciado, gratuito y antiquísimo,
pero, ¿debería adentrar en datalles? o sea, pregunto:
¿de lo material, o de lo emocional? (emocional de la palabra "emoción" chavos, no de "Emo").

Porque de lo simple, codiciado, gratis y antiguo, sólo quiero el Amor. De lo material, es lógica mi respuesta, para mí lo es, porque es tan común como en la prehistoria: Un Hogar.

Pero ahora que está de moda la globalización (condenados satélites, nos encontraron infraganti a las diferentes tribus, y ahora estamos en manos de los Medios de Comunicación y de la codicia), pues ya nadie quiere un chal tejido por su abuelita (es lo que más quisiera de la mía), ya nadie quiere ir al río, o a ver a la bisabuela, o ir a luchar con el gran árbol de Tamarido para robarle sus frutos (sí, ese del columpio en Acapulco, el de las cuerdas atadas a las ramas para hacerlo "bailar", que por cierto se llevó el huracán Paulina). Ahora debo de decir: "Una mansión en el zip 90210", "un Smartphone", "grabar un disco" _es que escribir tus memorias, tus pensamientos y todo lo que en el pasado te clasificaría en el oficio de Gran Pensador, _"es que el telefono móvil es para actualizar mi blog, ¡pero que no me roben las ideas los malditos profanadores de almas, para sus Merchandising y Marketing! ni mi vecina".

Pero, también existe el televisor, bueno, muchos quieren estar a la moda, porque lo ven en la televisión.
Otros ven, en la televisión que vas al supermercado, y te das el lujo de comprar una soda, y esa persona en el otro lado del mundo usará ese medio dollar, para los huevos y el pan de media semana.
Pero ésto es como un tunel, la famosa ruleta mentada esa, la que sube y que baja y se lleva tu vida como una mera presa de águila. Porque hay otros que, renuncian al amor por dinero, y hay otros que al amor pues les parece una leyenda de tontos, y hay otros que, tienen un hogar, pero no comen bien, y hay otros que comen bien en su hogar, tienen amor, pero tienen guerras (hecha por mos mismímos humanos), y así sucesivamente.

Luego entonces, "¿Margarete, qué quieres en la vida?", tal vez me debieron preguntar "¿Qué quieres de la vida?".

Querida vida:
Dejame decirte que no quiero que te vayas, jálame a tí, no sé qué hay de más por ahí, porque a veces en mí vida deciden otros por mí, aunque yo no quiera: los de gobierno, los que dan las visas, los que expiden actas para apostille, los que apostillan, los que trámitan los pasaportes, los que pagan el sueldo, los que compran mis diseños (cualquier cuchería, arte o escritura que se me ocurra), los que me acompañan y en una palabra me levantan el ánimo, los que venden comida y no me enfermo, los que generan eléctricidad y todos los servicios básicos, pero igual, querida vida, átame a Dios, quien desidió desde antes de yo existir, el que creó, diseñó toda la poesía de la Tierra, cada ave, cada ola de mar, cada viento, cada ojo de color de los seres vivos, los azules, los oscuros, los verdes, los café, los multicolores, las pieles, los cabellos, los sentimientos, las pasiones y las enterezas.
Y Dios, átame a la vida.
Lo que le pido a la vida es, Paz Mundial, para poderla ver, entera, justa, diversa. Para poderla entender, porque lo desconocido me es dificil de digerir, soy como un conejo de campo que observa, medita y luego huye o se queda.

Estoy segura que con la Paz Mundial, las lenguas se harán una, todo será como un ola de alegría, como la que sólo suelen sentir los niños sin preocupaciones. ¡Felíces!.

Pero la vida la hacemos nosotros, Dios no es administrador de las riquezas, ni titiritero de los necesitados. La Paz es una desición de nuestro libre albedrío, es un regalo para el prójimo, y una enseñanza para las siguientes generaciones.

Paz Mundial.
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